El otro día, el hombre que me ayuda con el jardín, vino a podar los árboles. Había uno que había llegado a ser muy grande y estaba un poco descuidado y salvaje. No quería sacarlo de todo porque en la primavera está lleno de flores. Entonces el jardinero trajo su serrucho grande y escala larga y fuerte y cortó las ramas viejas y muertas que habían sobrevivido su utilidad y que ya no producían las flores que debían.
Cortando para dejar lugar para crecimiento nuevo
Muchas de las partes que cortó realmente impedían el crecimiento nuevo y cruzaban y torcían alrededor de otras ramas que ya se estaban retorciendo en lugar de crecer derecho como debían. Después que terminó, fue sorprendente ver cuánto que había cortado y sin embargo el árbol todavía estaba grande, fuerte y sano. Pero en cambio, ahora tenía más lugar para crecer como debido y producir las flores hermosas que todos disfrutamos.
¡Tantas ramas viejas y muertas!
Una amiga comentó que cuando estaba guardando los regalos de ella y su familia después de la fiesta de Navidad, se dió cuenta que realmente tenían demasiadas cosas y era tiempo de deshacerse de tanto cachivache. Cuál fácil es quedarse atado a todas las cosas que tenemos aún cuando ya no nos sirven y por lo tanto significa que amenudo ya no queda lugar para nada nuevo. La lección importante de la vida es de no atarnos tanto a las cosas del pasado que ya pasó su propósito de ser útiles sino que hay que deshacernos de estas cosas para dejar lugar para suceder cosas nuevas. ¡Más fácil decirlo que hacerlo! Sin embargo es una lección que vale la pena aprender.
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