En la primavera
sembré unas semillas. Como ya no hago trabajo fuerte en el jardín pensé que por
lo menos podría tener unas verduras en macetas.
Eso podría hacer asique sembré unas semillas y les puse al lado de la
ventana mientras el tiempo estaba todavía frío.
Crecían bien y me gustó mucho el resultado. Seguían creciendo pero el tiempo afuera
seguía frío, ventoso y muy, muy mojado.
Al fin de semana
tuvimos tres días enteros sin lluvia asique decidí ponerlos en macetas más grandes
y sacarles afuera. También encontré unas
macetas viejas con frutillas del año pasado.
Lo había dejado - muertos- como pensé yo. Pero que sorpresa linda a encontrar que había
como 10 plantas luchando a sobrevivir en las macetas abandonadas. Con cuidado, los saqué de ahí y los planté de
nuevo en el jardín - no mucho trabajo ni fuerza necesario.
Desde entonces hemos
tenido aún más lluvia y noches frías. Empecé
a pensar que a lo mejor hubiese sido mejor esperar un poco más antes de
sacarles afuera. Esta mañana fui para
ver como andaban y me agradó mucho ver que estaban bien. Plantas que ayer parecían tan frágiles y
decaídas, ahora estaban mejor y aparentemente haciendo bien.
| Plantitas de tomates |
Otra lección de la
naturaleza. Nunca abandone la
esperanza. Todo no está
perdido. Dios creó un mundo maravilloso
(incluyendo a nosotros) con una habilidad sombrosa a rebotar de las
adversidades y soportar los rigores de la vida.
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